domingo, septiembre 21, 2014

Recordando a Arturo Uslar Pietri




Días atrás escuchaba una entrevista al escritor Mario Vargas Llosa. La periodista le preguntaba por lecturas que podía recomendarle a los estudiantes venezolanos. De la vasta cultura del laureado escritor, muchos libros y autores pudieron ser sugeridos que resultaran provechosos para entender y buscar salidas a la hora menguada que vive el Venezuela actualmente. Sin embargo, la sugerencia de Vargas Llosa, al menos a mí resultó sorprendente: Arturo Uslar Pietri (AUP).

Los elogios de Vargas Llosa hacia AUP eran pertinentes y justos con su obra y su persona. Decía que nunca fue suficientemente reconocido en vida, que era un hombre moderado y creía en el diálogo. Un hombre moderno, pero a la vez profundamente encariñado con la tradición venezolana.

Uslar Pietri fue un hombre del siglo XX, no solo porque lo vivió casi por completo, sino porque su obra (tanto literaria como de ensayo) busca dar una explicación lógica y orgánica a Hispano-América desde que Colón llegó a estas tierras hasta la fecha, aunque no fue su único tema.

Desde muy joven fue atrapado por la pasión literaria y escribió con apenas veintitantos años una obra apasionada, y no por eso inmadura: “Las lanzas coloradas”.  Desde sus primeras páginas nos lleva a uno de los episodios de  la guerra de independencia venezolana, que otro gran intelectual venezolano calificó como una gran guerra civil.

Obviamente Venezuela ocupa un importante lugar en su obra. No solo su (accidentada) historia, sino también el significado y alcance de un hecho que dividió nuestra historia en un antes y un después: La explotación de la riqueza petrolera.

No fue poco lo que AUP dedicó a este tema, especialmente en su afán orientador sobre la mejor manera de utilizar esa nueva riqueza que manaba casi sola del subsuelo. Sus recomendaciones se resumían en una frase que sonó en Venezuela por muchísimos años: “Sembrar el petróleo”.  Algunos decían que esa frase la había sido acuñada por algún otro venezolano meritorio, pero en la realidad, fue AUP quien dedicó buena parte de sus esfuerzos intelectuales en el desarrollo de ese tema.

Su propuesta era sencilla: usar los recursos petroleros para crear una Venezuela productiva y eficiente, apartada del modelo perverso “rentista” de simplemente vivir de la venta del petróleo. Este esquema era aprobado por todos, incluyendo los políticos que le sacaban provecha al esquema. Sin embargo, cuando en la década de los 80 del siglo XX la OPEP fue “puesta de rodillas” y los precios del petróleo bajaron a niveles viles, la Venezuela “próspera” y del dólar barato se vio de pronto arruinada y hundida, con un deseo suicida de autodestrucción y de venganza a cualquier costo, que en 1998 consiguió al elegir para la presidencia de la república de un hombre que no hizo sino repetir con desquiciada demencia el esquema “rentista” que todos criticaban.

Junto con su carrera literaria, también desarrolló una carrera política, que lo llevó en los años del post-gomecismo a ocupar cargos importantes en el alto gobierno. Pero el Golpe de Estado ejecutado por el recién creado partido político “Acción Democrática” y algunos factores militares lo llevaron al exilio y a una “amarga” coexistencia más adelante con quienes derrocaron a un gobierno que la historia ha evaluado como positivo. Sin embargo, AUP es una persona que siempre fue vista ligada al gomecismo y por tanto asociado (para bien…o para mal) con una de las tiranías más cruentas vividas en el subcontinente.

Pero de esa relación nunca escondida con el Benemérito Juan Vicente Gómez, surge más adelante una de las novelas que junto con las de Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Alejo Carpentier, Augusto Roa Bastos, entro otros, buscan entender el fenómeno del “Dictador Latinoamericano”, personificación siniestra del “Caudillo” de nuestras latitudes.

AUP fue siempre alguien cercano al poder, y todo parecía acercarlo al Palacio de Miraflores, pero el Golpe de Estado en 1945, lo llevó a un exilio, llevando a cuesta la acusación de malversación de fondos de la partida secreta del gobierno. Más adelante, en 1963 es candidato presidencial, obteniendo un buen caudal de votos, pero lejos de ser suficientes para llegar a la presidencia.

AUP tuvo también un acertado acercamiento a la televisión, donde combinó exitosamente su incomparable capacidad telegénica y su enorme cultura, y así llevar a la pantalla, algunos de los grandes temas de la cultura universal y nacional. Por ello también, era frecuente verlo en entrevista en la televisión, criticando las desviaciones que en lo social, económico y político llevaban a cabo los gobiernos de la era democrática posteriores a Pérez Jiménez.   

 En los años 90, en el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, se convirtió en la cabeza visible de algo que los medios denominaron “Los Notables”, nombre que le dieron a un grupo de destacados (conocidos) políticos e intelectuales, que criticaban duramente al gobierno de Carlos Andrés Pérez, y que anunciaban que de no haber cambios, un golpe de estado en Venezuela era inevitable.

Incluso, en un programa de televisión, se atrevió al despojar a la palabra “pendejo” de su ruda connotación, al usarla para referirse a los venezolanos honrados que eran burlados por un gobierno que no oía y que actuaba en contra de los intereses del país. A partir de ese momento, se usaba de manera normal en cualquier escenario, en cierta manera para estar igualado con el gran intelectual. Hasta se convocó a una  “Marcha de los Pendejos” para protestar en contra del gobierno.

Con el tiempo, la impresión que se tiene es que esos “Notables” (incluyendo a don AUP) sabían de las intenciones de ciertos factores dentro de las Fuerzas Armadas de intentar un golpe de estado. Y en cierta manera, AUP no hizo una condena contundente a los intentos de golpe del año 1992, pues se refirió a ellos como “atípicos”, pues de alguna manera se alejaban del golpe estilo Pinochet en Chile. Su alegato era que no se dio para establecer una dictadura militar. Para un hombre bien conocedor de las historia, cabe preguntar si las solas declaraciones de los militares golpista es suficiente para decir que era un “Golpe Bueno” o usando el eufemismo de AUP “atípico”. Al parecer, Don AUP nunca pudo superar el golpe “típico” del 18 de octubre de 1945, y eso nubló mucho de su objetividad como historiador y ensayista en 1992.

En mi juventud leí con mucho interés la obra de AUP. Logré aprender mucho de sus libros. Hoy en día, sus libros no están entre mis prioridades para darles una relectura, pero con esto no quiero desanimar a quienes quieran adentrase en su obra. Yo recomendaría  dos: “Godos, insurgentes y visionarios” y “Golpe y Estado en Venezuela”.   Creo que ambos 
dan luces sobre el pensamiento y las intenciones de don AUP.

Jesús López Cegarra

miércoles, marzo 26, 2014

La República de Arepa

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La República de Arepa existe. Es un país ubicado en el Mar Caribe, gobernado por un Dictador que no tiene empacho en eliminar los obstáculos para mantenerse en el poder. Las elecciones se aproximan, y su cercano rival aparece misteriosamente sumergido en las aguas del mar y encontrado por unos pescadores.

El crimen causa consternación y desarticula a la oposición. El Dictador tiene todo el poder y carece de escrúpulos.

Un grupo de diputados de la oposición piden retirarse de la sesión de la Asamblea para asistir al funeral del fallecido candidato, y al no haber la agenda ningún punto por discutir. Así se les permite, pero para sorpresa, los diputados del gobierno cambian la agenda  para modificar el artículo de la Constitución que no permitía más de cuatro períodos presidenciales consecutivos, eliminando la limitación para que el Dictador pueda reelegirse las veces que le venga en gana. Conocida esta noticia por el “pueblo”, pasa lo esperado: Le piden que sea el candidato

La alta sociedad apenas se halla resignada. Buscan desesperadamente a algún encumbrado que los proteja de las draconianas leyes expropiatorias con que el gobierno amenaza en aprobar. En este contexto de una oposición sin candidato y sin futuro, deciden buscarse una “outsider” para que sea su candidato.

Pero el elegido, un joven de apellido Cussirat, que vive en el extranjero y llega a Arepa pilotando su propio avión, acepta la candidatura “en principio”.

La noticia del potencial candidato no pasa inadvertida para el Dictador. Por ello se le ocurre lo que todo Dictador suele hacer: proponer un precio alto para que desista en su empeño. Total, en las dictaduras, el patrimonio de la nación es también el patrimonio del tirano combinado con una axioma aplicable a toda persona: “Yo sé que Ud. es P…, lo que quiero saber es el precio”.

Pero el recién llegado, no solo le hace un desaire al Dictador, sino que comienza a urdir un plan para acabar con él.  Acabar con él para siempre, se entiende. Nada de negociaciones ni golpes de Estado.

Pero el Tirano de “Arepa”, como la mayoría de sus colegas, generalmente parecen estar protegidos por fuerzas oscuras que buscan a todo trance que se cumplan designios ocultos. Cuando llegan a la cima, nadie entiende cómo ocurrió, cuando se eternizan en el poder, se le atribuyen fuerzas y cualidades casi sobrehumanas. Nadie se pone a pensar que se trata de psicópatas obsesionados con el poder, y que harían cualquier cosa por aferrarse a él.

El Tirano le lanza a la disminuida oposición algunas propuestas, como la de engavetar la temida Ley de Expropiaciones. Los políticos y clases poderosas respiran aliviados. Claro, esta negociación no es por pura generosidad. A cambio el Tirano será
nombrado “Presidente Eterno”. Ya no más elecciones innecesarias.

Pero hay fuerzas que siguen sus marchas. Hay primer intento de aniquilarlo comienza como una tragedia bufa y termina en tragedia. En el segundo, un poco más serio, se vuelve a salvar, aunque otras vidas.  Cussirat, quien empuñó el arma para acabar con el Tirano, pero falló. Cussirat es ahora perseguido implacablemente, su avión incendiado. Debe esconderse. A esto se agrega que sus antiguos aliados, quienes veían como única esperanza la muerte del Tirano, ahora les preocupa que este atentado perjudique el “precio” que pagaron por ellos.

Pero como decíamos antes, hay fuerzas que siguen sus marchas.

Jorge Ibargüengoitia en su novela “Maten al León” de manera concisa lleva a la vida literaria las vicisitudes de la gran herencia latinoamericana: El caudillo-dictador. Esta obra debe rescatarse del olvido y colocarla con justicia en ese grupo de novelas (“La Fiesta del Chivo” de Vargas Llosa, “Yo el Supremo” de Augusto Roa Bastos, “El Otoño del Patriarca” de Gabriel García Márquez, “Oficio de Difuntos” de Arturo Uslar Pietri ) que han retratado el fenómeno de las Dictaduras en nuestros países.

Jesús López Cegarra 

sábado, febrero 15, 2014

Días Confusos y música inoportuna



Gustavo Dudamel y José Antonio Abreu (alias el “Maestro”) son dos personajes extraños y siniestros que solo pueden concebirse como unos grandísimos cínicos a quienes solo les importa su prestigio personal y su patrimonio. Entre el gobierno “chavista” y estos dos se ha formado una perversa simbiosis, un “win-win” para ambos actores (no lo mismo para el resto del país): El gobierno “chavista” los exhibe como trofeos para navegar sobre su prestigio cuando las cosas se les ponen difíciles. Dudamel y Abreu le sacan provecho al fulano “Sistema de Orquestas”, una entelequia que debería ser auditada urgentemente al término de la distancia.

Dudamel y el “Maestro” piensan que el tamaño de Venezuela es del tamaño del “Sistema de Orquestas”, y que fuera de ese Territorio, Venezuela termina para ellos, y con ello su responsabilidad como ciudadanos de este país. Su actitud demuestra que son ajenos a lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo en esos 900 mil y tantos Km2 restantes, incluyendo a quienes allí habitamos.

Como ellos parecen no estar enterados, en este país asesinan miles de personas por año, la corrupción ha invadido todos los espacios públicos y la economía naufraga sin rumbo. El Sr. Maduro, el jefe de esos dos indolentes, dijo no hace mucho, que no habría devaluación de la moneda y que la escasez de productos es o bien un invento, o parte de una “guerra económica”.  Pero si los dos indolentes revisaran un poco qué es lo que ocurre, se darían cuenta que la devaluación es un hecho, al igual que la carencia de productos básicos.

Por la calle se pasean impunemente grupos para-policiales fuertemente armados, hacen lo que les viene en gana, no obedecen ni siquiera a su "jefe" Maduro, siembran el terror, pero el Gobierno los defiende y los llama "Colectivos". Lloran desolados la muerte de uno de sus integrantes, pero apenas fingen dolor por otros venezolanos que corrieron la misma suerte. Porque para  el gobierno, quien no está con ellos, pues no es venezolano.

Más aun, bien sea por torpeza, bien sea por acción o por omisión, la prensa escrita en Venezuela está pasando tiempos difíciles, pues se acaba el inventario de papel para imprimir, y la planta de papel que para tal fin se había creado, está en el más terrible abandono. Pero el dúo de indolentes no se dan por aludidos.

La Señora Gabriela Montero, una prestigiosa pianista venezolana le dirigió una dura carta al señor Dudamel. Es un documento sentido y hermoso, pero a su vez muy contundente. Ella de manera respetuosa expresa simple y llanamente que llega un momento en que el silencio es criminal.

Pero lo patético de todo esto es que Dudamel, en lugar de mantener su silencio culposo (o doloso, no se sabe ya), escribe una triste y desabrida carta que desdice mucho del genio que le atribuyen. Dice  que: “Nuestra música constituye el lenguaje universal de paz, por ello lamentamos los hechos acontecidos el día de ayer. Con nuestra música y nuestros instrumentos en mano, le decimos un no rotundo a la violencia”, y mientras su concierto tenía lugar para satisfacer a Maduro & Co, tres venezolanos fallecían y la policía usaba armas de fuego (de guerra, realmente) contra manifestantes. Se les violaban todas las garantías constitucionales a muchachos que manifestaban. Todo esto está documentado, no son especulaciones.

La Señora Motero le dice al dúo indolente una gran verdad: “El cuarteto que tocaba a bordo [del Titanic] se hundió con ellos mientras seguían tocando su música. La música no ayudó. La música no los salvó. Venezuela se está hundiendo y El Sistema se hundirá con ellos. Hemos pasado el punto de no retorno. La música, la ambición y la fama no valen de nada al lado del sufrimiento humano. No significan nada cuando eres abusado, herido y matado.” Yo se los explico de otra manera, cuando este gobierno se hunda, Maduro agarrará a Dudamel y al “Maestro” por sus muñecas  y les dirá “Yo caigo, pero ustedes se vienen conmigo.”

Jesús López C.

sábado, enero 18, 2014

Para entender 15 años

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Dedicado a mis amigos Alirio Perez Lo Presti; Daniel Márquez Breto y Roger Vilain

Venezuela ha vivido desde 1999 hasta el presente (2014), un conjunto de situaciones muy contradictorias y hasta extravagantes, con llegada al poder del teniente-coronel Hugo Chávez. Desde su irrupción en las pantallas de televisión, donde profirió un corto discurso, se convirtió (para bien o para mal- para mal yo digo) en uno de los principales protagonistas del siglo moribundo y el comienzo del milenio

Se puede seguir el hilo de acontecimientos que han llevado a la situación presente al año 1992, cuando dos rebeliones militares cambiaron completamente el panorama político. Es harto conocido que los principales partidos políticos estaban  desprestigiados y la crisis económica había desalentado a más de un venezolano, pero existían igualmente intereses de algunos sectores de la sociedad, para dar al traste con las instituciones y negar cualquier atenuante. Se trataba de una conspiración que contaba con grupos económicos, “intelectuales”, medios de comunicación entre sus más activos participantes, y que dieron soporte a las aspiraciones del teniente-coronel.

Entre las cosas que en lo personal recuerdo del mito mediático que se construyó  alrededor de los cabecillas de ambas rebeliones, era que se trataba de militares de una gran inteligencia y formación académica, preñados de las mejores intenciones y con el deber “patrio” de restaurar la democracia y poner en plena vigencia la Constitución Nacional de 1961, “mancillada” por los políticos en el poder. (En mi caso, bastó tratar de leer un librito atribuido a Chávez, para desvirtuar por completo ese perfil de seres superiores que se le trató de endilgar. Ver “Un Brazalete Tricolor” Si algo se puede colegir de las páginas de ese libro plagado de lugares comunes y redactado en un estilo farragoso, era la convicción de Chávez de que es el ejercito quien debe tutelar y guiar a la nación).  No obstante, apenas llegan al poder, descargan toda su ira sobre el librito que supuestamente justificaba la aventura golpista,

Los intentos de golpe de estado del año 1992 abrieron un debate, que en gran medida estuvo mediatizado (en favor de los golpistas) por algunos personajes (intelectuales, periodistas, políticos) con mayor o menor peso en la opinión pública por su constante presencia en los medios de comunicación. Igualmente, ciertos grupos económicos, con influencia en esos medios, o bien apoyaban de manera más o menos directa a los militares golpistas, o bien se encargaban de desprestigiar y atacar al gobierno y sus instituciones. Sus intenciones claramente no eran el bienestar de la República, sino incrementar su poder. La mayoría de ellos no pudieron advertir que el teniente-coronel solo los usaría para sus fines y les daría su buena patada cuando ya no hicieran falta. La lista de estas “viudas” de la revolución es larga y no ha terminado aun.

En ese ambiente enrarecido, era de buen tono defender la acción de los militares golpistas y atribuirles toda clase de buenas intenciones. En cambio, defender las instituciones, proponer su transformación desde el propio sistema legal y constitucional vigente era mal visto. Sin embargo, algunas voces calificadas, usando la razón y argumentos históricos, políticos y filosóficos dejaron clara constancia del error que significaba embarcarse en la aventura corsaria del golpismo. Uno de ellos fue el historiador Manuel Caballero.

“La peste militar” (Editorial Alfa, Caracas, 2007) recoge un grupo ensayos y artículos periodísticos publicados en su mayoría en diarios de circulación nacional, relacionados y organizados en torno a un tema muy sensible a los venezolanos de hoy: los militares y el poder.

Caballero en sus escritos que comienzan con los hechos sangrientos del 4F hasta un el año 2007, va dando cuenta de la verdadera naturaleza del movimiento “Bolivarista”. Desde el mismo principio entendió la naturaleza fascista del “proceso” (ver p. 72, 103 y 160, entre otras), las evidentes carencias intelectuales de sus protagonistas, el interés de la toma del poder por el poder mismo, el culto a la personalidad como motor de la “revolución”, pero por sobre todo el carácter militarista del movimiento, que como explica su autor:

El militarismo no es así el reforzamiento de la Fuerza Armada como Institución del Estado, sino su disolución en un mar de “reservistas” armados, a las exclusivas órdenes del jefe único (…)” (p. 69), que a fin de cuentas es lo que el Sr. Chávez tuvo en mente, (recuérdese la famosa frase “revolución pacífica, pero armada” a la que aludió en distintas ocasiones)

Además, en el libro, Caballero expresar sus puntos de vista y justificaciones políticas,  históricas y filosóficas contra los intentos de golpes de estado (4F y 27N) y lo que lamentablemente vendría a partir de 1999, relatando igualmente algunos de los hechos históricos puntuales que
más tarde explican lo que han significado estos años de mandato chavista-fascista.

“La peste militar” es un libro necesario para todo quien desee entender  no sólo lo que ha ocurrido en Venezuela en estos últimos años, sino también las argumentaciones intelectuales que nos obligan a salir de esta pesadilla.

Jesús López Cegarra

domingo, noviembre 03, 2013

La Odisea del Hombre


Cuando era adolescente, vi la película “2010: El año que hicimos contacto” y algo en mí no volvió a ser igual. De repente tenía ante mí miles de preguntas sobre el origen de la vida, del universo, sobre la posibilidad de vidas en otros mundos; preguntas que aún no me abandonan. Sin embargo, para aproximarme a sus respuestas prefería (y prefiero) hacerlo desde una perspectiva científica, que aunque más lenta para llegar a conclusiones (siempre se requiere metodología precisa para avalar la información), nos da una mejor certeza que las especulaciones sobre avistamientos y contactos con seres extraterrestres que en ocasiones tienen más resonancia, a pesar de que no se tenga una evidencia cierta.

Hoy en día, es mucho más fácil encontrar información de ambos tipos (una simple mirada al internet ya proporciona bastante), pero para un adolescente en los años 80 del siglo pasado, la búsqueda de conocimiento era mucho más complicado: todo debía buscarse en libros impresos, y la regla era la dificultad para el acceso. Sin embargo, con cierta tenacidad logré encontrar primero el libro de Arthur C. Clarke “2001: Una Odisea Espacial” y la luego rentar la película de Stanley Kubrick basada en esa obra.

 2001: Una Odisea Espacial” es una obra de “ciencia-ficción”. en su contenido varias cosas que son importantes de destacar. Clarke primero recrea las condiciones de vida de aquel ser humanoide primitivo casi desvalido, con enemigos por doquier, cuya debilidad física se ve compensada con una mayor capacidad de razonamiento. Poco a poco va descubriendo cómo fabricar herramientas, que le permiten una mejor protección frente a las condiciones hostiles externas, lo que con el transcurso del tiempo lo convierte en el ser que somos hoy. La novela da luego un salto a los años 1999-2001 donde ya estamos un poco más lejos en la conquista del espacio, con bases lunares y marte, y la posibilidad de explorar, con seres humanos los “planetas jovianos”.

En este “futuro” de conquista espacial, la humanidad sigue enfrentando sucesos que cuestionan sus conocimientos y plantean nuevos retos que desafían lo desafían y obligan a buscar respuestas.

En este contexto la presencia del Dr. Heywood Floyd, una autoridad científica respetada por todos, se requiere de urgencia en la luna. La jerarquía y apremio de Floyd no pasan desapercibido por los medios de comunicación y autoridades soviéticas (sí, en el 2001 de Clarke aun existe la URSS). Hay especulaciones sobre una posible epidemia… pero la realidad es que se ha descubierto evidencia cierta e incuestionable de vida inteligente y con avanzada capacidad tecnológica distinta a la nuestra… y esa evidencia data, según los cálculos efectuados, más de 3 millones de años.

Se trata de un artefacto enterrado en la luna, emitiendo un campo magnético que no podía ser pasado por alto por nuestra civilización, que ya ha alcanzado cierta madurez tecnológica. Pero apenas el artefacto entra en contacto con la luz solar, emite una señal al espacio exterior. Algún tipo de alarma se había activado, informando que alguien en el universo ya está preparado para la exploración espacial.

Una misión espacial es enviada a “explorar” Saturno, a bordo de la nave “Discovery”. La nave tiene varios pasajeros a bordo, pero solo dos están conscientes: David Bowman y Frank Poole y una supercomputadora llamada
HAL.

HAL es lo que hoy día llamamos “Inteligencia Artificial”, un mecanismo tan complejo que no solamente es capaz de dirigir eficientemente la nave hacia el destino planeado, sino que también interactúa con los astronautas como si fuera “uno más” y no como una simple máquina que actúa conforme a las instrucciones que el propio ser humano le dio.

Surge un primer conflicto. Existen dos misiones en la exploración que lleva adelante “Discovery”. HAL conoce de ambas, pero en la tripulación algunos tienen una misión concreta (la exploración científica de los planetas jovianos), mientras que otros tienen una misión más concreta y que a fin de cuentas, es la que justifica la inversión económica que se ha hecho: encontrar el “enlace” con esa inteligencia extraterrestre que ya millones de años antes había colocado en el espacio dispositivos para ir descubriendo el desarrollo tecnológico en el universo.

Lo que no era posible anticipar era que HAL comenzara a tomar sus propias decisiones. Se le había programado para ejecutar dos misiones, una con mayor jerarquía que la otra. Ante distintas disyuntivas y posibilidad de que la misión principal no se ejecutara, buscó alcanzar a toda costa ese objetivo. Las decisiones asumidas implicaban eliminar cualquier obstáculo en la misión… Incluyendo seres humanos.

Un solo hombre sobrevivió a las frías e inexorables decisiones de HAL, el astronauta David Bowman. A pesar de las dificultades y obstáculos que imponía HAL (en control de los accesos internos y externos), logra finalmente desactivarla.

Logrado esto Bowman se comunica con la tierra, y es el Dr. Floyd quien le da detallada cuenta de los “por qué”. Además se informa que su rescate era un cometido que tomaría mucho tiempo, tomando en cuenta que los recursos con que contaba habían sido destruidos por HAL.

Pero Bowman no está allí por casualidad.  Fue seleccionado allí por cualidades intelectuales y personales que lo califican para la misión de la que forma parte (la fingida y la verdadera). Lo último que sabemos de él es que decide ir a al encuentro de ese “lugar lleno de estrellas”… que cambiará el destino de la humanidad.

viernes, agosto 30, 2013

Sobre el lenguaje y los géneros

El poder puede ser un factor perturbador para quienes no tienen la integridad moral y espiritual para su ejercicio. Cuando seres empequeñecidos por sus carencias intelectuales, afectivas, económicas acceden a él, tienden a perder contacto con la realidad, enajenados en sus propias cegueras, creyendo que su voluntad es suficiente para que simples deseos se cumplan fielmente.

Cuando en 1999 un catastrófico fenómeno natural destruía parte del litoral central cercano a Caracas, y miles de personas perdían sus vidas y bienes materiales, el entonces presidente Chávez, lejos de actuar con sensatez y ordenar que se suspendieran las elecciones convocadas para votar un referéndum para aprobar la nueva constitución que proponía, repitió una infeliz frase de Simón Bolívar: "Si la naturaleza se opone lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca" , como si pronunciando esas palabras podía obrar contra los designios de la terca naturaleza. Es redundante relatar con detalle lo que ocurrió: Agua, tierra y rocas casi hacen desaparecer todo lo que allí había.

Bastaba una decisión sensata para reducir la tragedia: Suspender el acto electoral, declarar estado de emergencia en la zona y activar los organismos competentes para ayudar a quienes se encontraban en tan difícil situación. Sin embargo, ¿qué hizo el entonces presidente?, pues continuar con sus planes. Su insensato proceder mostró un desprecio hacia los seres humanos que estaban por perderlo todo. Vidas que pudieron salvarse solo con un oportuno llamado, se perdieron... Ahhh!!!!, Los planes de uno solo ser eran más valiosos que el bienestar de miles. Chávez, o bien pensó que su sola palabra era suficiente para doblegar a la naturaleza, o su profundo egoísmo guió sus actos.

Hoy en día, el heredero impuesto por Chávez sigue el camino de insensatez y destrucción trazado. Esa destrucción incluye el idioma. No basta con la vulgaridad y chabacanería que se han impuesto como moneda de curso legal desde 1998 por predecesor, sino que ahora cualquier insensatez reñida con las normas universalmente aceptadas por quienes somos hispanohablante deben ser cambiadas y “respetadas” para ajustarse a los designios del Júpiter tropical. Lo peor es que esas nuevas reglas no son objeto de un plan para liberarnos con nuevas formas y convenciones para que sustituyan la lengua el impuesta por nuestros antiguos colonos, sino que obedecen a la más ramplona ignorancia. Vemos que el señor Maduro habla de "millones y millonas" ...y ante la estupefacción y risa del mundo, lejos de corregir error... Pues le pide a la Real Academia de la Lengua que acepte su dislate. Lo peor es que la Corte bufona que le aplaude cualquier tontería, van por ahí repitiendo el desatino.

Una de sus cercanas colaboradoras en el gabinete ministerial hablaba hace unos días de los "atletas y atletos"...y su jefe no solo optó por defenderla, sino que buscó transformar el garrafal error en una batalla más en la lucha de clases... Es decir, que quienes ven con justificada sorpresa la tontería de la ministra... Son los mismos que siempre han despreciado al "pueblo". No hubo reprimendas ni correcciones por parte del jefe a su subalterna.. A la final es mejor defender la ignorancia de los suyos y que la propia pase algo más inadvertida. Cuesta creer que estos encumbrados, en lugar de luchar por la liberación del pueblo que dicen defender, de la peor cadena que puede atar al ser humano (la ignorancia) dejan el mensaje de que está bien ser ignorante, que aprender no vale nada: lo importante es salir impune. ¿No fue Bolívar, quien dijo "Moral y luces son nuestras primeras necesidades"? Vamos señor Maduro, sea consecuente con el pensamiento que supuestamente inspiró esta llamada revolución.

jueves, enero 10, 2013

Cine y Literatura: Cuando las versiones no coinciden

Cuando una obra escrita (una novela, un cuento) es llevada al cine, siempre habrá discusiones sobre si el director pudo captar la esencia de la obra impresa. No es extraño que en ciertos casos, el director se tome algunas libertades generadas de su propia interpretación de la obra o para su adecuación a un formato distinto.

La obra escrita y la cinematográfica son formas de expresión diferentes. Cada una con ventajas y limitaciones. En un libro, el autor puede extenderse en describir situaciones, detalles, lo que piensan los personajes, paisajes, ambientes…. No obstante cuenta con alguna restricciones, porque no puede utilizar el sonido y las imágenes. Hay que entender que la vista es un sentido esencial para entender lo que nos rodea. El cine, por el contrario, sí cuenta con imágenes y sonido, pero es casi imposible en fijarse de manera pormenorizada en detalles, porque el tiempo del espectador es limitado: no lo podemos retener por mucho tiempo. (Hace poco escuchaba un reportaje en la BBC, en el que se discutía como últimamente el tiempo de duración de las películas se estaba prolongando cada vez más.

Una de las explicaciones que sugirió es que con las nuevas imágenes digitales más realistas, se usa mucho de ese material en la producción). No todos los libros buenos son llevados al cine. Algunos adefesios literarios generan un engendro cinematográfico. Un solo ejemplo es más que ilustrativo: “El Código Da Vinci”. No vale la pena entrar en mayores detalles. Hay excelentes obras literarias con buenas, regulares y malas contrapartidas en el cine. Hay experimentos interesantes, como “Romeo+Julieta” de Baz Luhrmann. O versiones cinematográficas bastante fieles, como la trilogía de “El señor de los Anillos” de Peter Jackson, a pesar de ciertas licencias que el director se tomó, seguramente para ganar tiempo, pues las películas son ya de por sí bastante extensas. Por supuesto cualquier lista sobre este tema será incompleta y en algunos casos injusta.

Por los momentos haré referencia a una gran novela, “El largo adiós”, de Raymond Chandler y la versión al cine de un gran director, Robert Altman. Sobre la novela de Chandler son los elogios los que sobran. “El Largo adiós” es sin duda su obra más lograda y donde queda mejor definido su gran personaje: el detective privado Phillip Marlowe. Un personaje sarcástico, amargado y con un código moral propio sobre al que se apega estrictamente. La película de Altman, aunque lleva el mismo título y el personaje principal se llama igual, los hechos narrados apenas evocan lo que realmente se desarrolla en la novela de Chandler.

No entro en mayores detalles para no desalentar a quien se quiera apreciarlas a ambas, pero llamo la atención sobre un detalle: En el libro hay (al menos… el lector entenderá el por qué hay varias muertes y suicidios. Pero en el suicidio de Roger Wade (el escritor), Altman dedidió cambiar un disparo por arma de fuego, por un chapuzón en el mar que le ocasionó la muerte… Lo peor es que esa muerte mediante un arma de fuego es una pieza importante para entender ciertos comportamientos y hechos esenciales de la trama de la novela. Pero este no es el único punto en el que Altman alteró los hechos en la novela. ¿Por qué Altman decide hacer unos cambios tan radicales? Pareciera que Altman dirigió una versión que le contaron sobre la novela, sin haberse tomado la molestia de leerla. Apenas hay cierta relación, muy vaga, entre ambas historias, pero la complejidad de la narración de Chandler. Como película tampoco fue de mi agrado. El Marlowe de Altman es una caricatura de su contraparte literaria. A veces pienso que quienes producen el cine en Estados Unidos (al menos el cine comercial) evitan algunos temas para no herir cierta “sensibilidad” en el público que pudiera tener consecuencias en la taquilla. Parecen preferir que en cualquier historia que se cuente, cierto sentido de “justicia” prevalezca, y que el “bien” triunfe sobre el “mal”. La historia de Chandler no ofrece mayores opciones para un final feliz. El caso de “El largo adiós” de Altman podría ser un ejemplo de esa hipótesis.

martes, septiembre 25, 2012

El Poeta y la Revolución Mundial

Un viejo amigo (lo sigo llamado amigo, aunque tengo años sin saber de él, la última vez que hablamos fue para invitarle a mi matrimonio, que por cierto no asistió, lo que no es motivo de molestia) me contó una anécdota que vivió con el laureado poeta, Don Pablo Neruda.

Antes de hablar del poeta, tal vez conviene que haga memoria de mi amigo JRR. Eran los años 60 del siglo XX. Período de gran efervescencia mundial. La guerra mundial, los hippies y su individualista percepción del mundo. En Venezuela guerrilla urbana, intentos de golpes de estado de derecha y de izquierda, guerrilla urbana… (Bueno de esto no sé mucho pues era un niño en ese entonces), pero JRR lo vivió. Por lo que me contó, pertenecía al Partido Comunista de Venezuela, y entre sus actividades estaba el adoctrinamiento en los barrios pobres de Caracas.

En algún momento de ese turbulento período, vino el poeta Neruda a Venezuela. Se hospedó en la casa de Miguel Otero Silva, otro escritor de tendencia comunista, pero que (al igual que Neruda) disfrutaba los placeres mundanos. Los jóvenes universitarios de izquierda deseaban a todo trance que Neruda, una celebridad mundial, realizara un recital, hablara sobre la revolución mundial. Un espaldarazo del poeta era la chispa que encendiera esa sabana de paja seca que era el subcontinente iberoamericano. JRR, como líder universitario, fue el delegado para ¿convencer?, ¿invitar?, ¿reclamar? al poeta. Se presento en la casa de Otero Silva, y allí le explicó a la doméstica que le abrió las razones de su presencia. - Espere un momentico, seguramente le dijo. Allí esperó un rato largo. Salió nuevamente la doméstica y para decirle:

- El poeta no se encuentra en este momento. 

Pero JRR no se podía rendir. Era su tarea revolucionaria y además, con sólo explicar al poeta sus intenciones, este entendería y se alistaría a cumplir su parte. Se quedó allí afuera, esperando. De repente vio que el Poeta salía de la casa y se montaba en un vehículo con Otero y se largaban. JRR no entendió lo que pasaba. ¿Estaría el poeta durmiendo y por eso no lo encontraron… o bañándose?... pero ya estaba allí, no podía retroceder. Era cuestión de esperar ¿3-4 horas?, hasta que volviera. Así hizo. Lo esperó por un largo tiempo hasta que los vio regresar. Se apresuró a tocar el timbre de la casa. Abrió la puerta la misma señora. Le dijo que espera. Volvió para decirle:

- El poeta no se encuentra en este momento.

- Espere, le respondió, lo acabo de ver llegar, sé que está acá. Dígale que soy el Presidente de la Federación de Centros Universitarios. Que queremos invitar al poeta a dar algún recital y que nos hable. Que me dé cinco minutos para explicarle.

La señora le miró y le dijo:
- Espere un momento. Pasaron los minutos.

Alguien venía, no era la señora, sino un hombre con el ceño fruncido y en un tono molestó le dio le dijo:
- El poeta cobra en dólares.

sábado, junio 30, 2012

Los Tres Mosqueteros, Una nueva lectura

¿Cuántos años desde que leí por primera vez “Los Tres Mosqueteros”?... Quince, veinte años… entonces era un joven adulto buscando nuevas lecturas que saciaran mi vida y mi apetito por la literatura. Tuve la suerte de encontrar este libro luego de ver por televisión (Sí, en la mediocre televisión venezolana con tan solo dos opciones) una versión llevada al cine de la obra de Dumas. 

De todos los actores que interpretaron los personajes de Dumas, tres de ellos quedaron grabados en mi mente, Richard York y Faye Dunaway quedaron en mi mente (más Dunaway, con su belleza hipnótica), pero las actuaciones, la fuerza de las interpretaciones llegaron al fondo de mi ser . Hoy en día parece fácil obtener cualquier obra literaria (incluyendo aquellas en el dominio público), pero en aquel entonces, conseguir libros trascendentes, como el de Dumas, era algo extraordinario. 

La edición que me apañé, si mal no recuerdo, era de la biblioteca de unos amigos, que además tenían las obras completas de Knut Hansum (incluso hoy sus libros son una rareza, lástima que entonces no supe la grandeza de este autor). Creo que las 400 páginas me las devoré en menos de una semana… ¡Ah!, qué placer aquella lectura, la novela de aventura ideal. Además, los personajes tenían caras ya plantadas en mi imaginación. Cada escena tenía una correspondencia en algo ya vivido y disfrutado. Esa novela, en adelante, sería la cima del placer que un texto puede causar en una persona. 

Pero a pesar de ello, el tiempo nos fue separando. En conversaciones, podía citar algunos de los episodios (vistos y leídos) de la novela… En los años 90 del siglo XX, hubo una nueva versión cinematográfica de esta obra, acompañada de una fuerte promoción apalancada en una canción interpretada por “Sting”… La nueva versión realmente era mediocre, un producto comercial, y cada uno de los personajes no era más que una caricatura desdibujada de sus contrapartes originales…, la interpretaciones de los personajes ejecutadas por Charlie Sheen, Chris O´Donell, Kiefer Sutherland, Oliver Platt y Tim Curry, especialmente este último, quien interpretó a un Richelieu invadido por una fuerte satiriasis, lejos del “Hombre de Estado” que a su pesar, Dumas dibujó. 

La interpretaciones de estos mozos son para guardar en el más gris olvido…Fue una completa decepción… A tal punto que desde entonces perdí todo respeto por el cantante, a pesar de que “The Police” era de mis grupos de Rock favoritos, y por ello le tenía cierta consideración. Pero rencontrarme de nuevo con esta gran novela de Dumas, tiene la emotividad de ver de nuevo a un amado amigo, luego de años sin verlo, de esos grandes amigos con quienes teníamos gran afinidad y que el tiempo no logró borrar las huellas del aprecio mutuo… Incluso viendo que con el tiempo, esos personajes, que en mi imaginación adolescente idealicé como modelos de justicia (visión inmadura del bien y el mal) pude verlos ahora llenos de defectos, pero no por eso, menos llenos de energía vital y dignos de mi más completo aprecio. ¿Dentro de 20 años, podré leer de nuevo esta novela y lanzar nuevas loas a esta gran creación de la mente humana? Espero que sí. Por lo pronto sólo puedo reiterar mi respeto por ese gran autor que fue Alejandro Dumas.

Fuga a la Victoria

Una de las películas de mi infancia y adolescencia que recuerdo  con mucha intensidad y nostalgia es “Escape a la Victoria”, que por lo que ...