domingo, mayo 03, 2026

El Tiempo y su esencia

 Escapa de nuestra inteligencia, al menos por el momento, saber si alguna criatura del planeta entiende esa noción que llamamos “tiempo”. Hasta ahora, que sepamos es solo una preocupación humana conocerlo e interpretarlo. Varias civilizaciones tenían una noción pragmática, porque era necesario conocer el momento que ciertos eventos tenían lugar para poder tomar decisiones, especialmente respecto a las estaciones y su relación con cultivos y cosechas, relevantes para su subsistencia. La observación de astros celestes, nuestros ancestros notaron sus ciclos regulares, les ayudó en gran medida a entender el paso de eso que más adelante llamamos “tiempo”.

Ahora, ¿Existe una entidad que llamamos “tiempo”? Es obvio que hemos desarrollado una conceptualización y teorías sobre el tiempo.  Lo podemos apreciar como el deterioro. Ciertas características física, por ejemplo, van apareciendo en cada quien, indicando un principio y eventualmente un final. Nacemos, crecemos y nos damos cuenta que en la medida que pasan los días, hay un desgaste de nuestros cuerpos, tenemos memoria de quienes fuimos y quienes somos. Hay características físicas como surcos en nuestras caras, cabellos grises nos evidencian que no somos la misma persona. Hay cambios notables. El correr de los días nos acercan a un evento inexorable: la muerte. La física ha llamado a este “deterioro” entropía, y tiene que ver con una ley física ya muy bien explicada: todo sistema pasa del orden al desorden.

Sin embargo, la física nos dice algo curioso: la velocidad afecta al tiempo. En la medida que se alcanzan grandes velocidades, el tiempo entre los que viajan rápido y los que no es distinto. Para quien viaja más rápido, el tiempo transcurre más lento, respecto a quienes están a una velocidad menor.

Pero en la vida común y corriente, requerimos de un parámetro para poder desarrollar una vida social. El “cuando” es esencial para cualquier transacción. Así que el tiempo se convierte en una medida. El giro de la tierra en si misma, el giro de la tierra alrededor del sol (que están cerca de ser “regulares”) nos auxilian en esa medición. Distintas civilizaciones crearon sus “calendarios” para este fin, pero fue gracias a la iglesia católica y el Papa Gregorio que se llegó a un calendario “universal” (en el sentido que aplica todos los que vivimos en este planeta), y es el que se emplea el mundo civilizado para poder mantener un relativo orden.

También hay otras nociones de tiempo, más en lo personal e íntimo. En los sueños, el tiempo transcurre de una forma distinta al soñador. Una larga jornada, en la que en el sueño ocurren distintos eventos que pueden tomar varias horas o días, terminan resultando unos pocos minutos al despertar. En los acontecimientos traumáticos o desagradables, los eventos parecen transformarse en una especie de sueño, como una sucesión de fotografías en que nos vemos más como espectadores en lugar de protagonistas. Pero existe otro tiempo. Cuando estamos ante lo que a falta de una mejor definición llamaríamos “felicidad” y que solo un puñado de ellos nos ocurren en la vida. Hay uno en especial, que fue el que inspiró esta disertación, que lo recuerdo casi a diario. Si hubiera querido quedar atrapado en un espacio y en un momento, sería cuando (..) y yo nos atrevimos a esos besos.


Jesus Lopez Cegarra

domingo, enero 25, 2026

La Muerte y la Brújula – Jorge Luis Borges

 En el relato “La Muerte y la Brújula”, una serie de asesinatos han tenido lugar. La hipótesis inicial sugerida por el comisario policial es sencilla y prosaica: Robo, la víctima descubre al criminal y este se ve forzado al homicidio. Un crimen de menor monta escala cuando la identidad del autor de ser revelada, puede tener consecuencias penales. Sin embargo, la aparición de un obscuro texto en la escena del crimen (“La primera letra del Nombre ha sido articulada”) lleva al detective Erik Lönnrt a proponer que el crimen podía tener una explicación más compleja.


El relato de Borges tiene la estructura del relato detectivesco tradicional, estilo Sherlock Holmes: Hay un crimen rodeado de circunstancias extrañas, que solo una mente fría y preparada puede resolver, atendiendo esencialmente al uso de la inteligencia, el conocimiento empírico e intelectual (“bruscamente bibliófilo o hebraísta”) puede dar un verdadero orden en el caos.

Nuevos crímenes y sus características comunes con el primero dan la razón a Lönnrt: textos similares en la escena del crimen, lo impostergable del día en que tienen lugar (el día 3 del mes) y la representación de una figura geométrica formada por los distintos puntos geográficos en los que se cometieron los crímenes, sugieren más que estos tienen en común elementos místicos asociados al nombre de dios. 

Ya con todos estos elementos en mente, con la deducción y dos sencillas herramientas (un compás y una brújula) Lönnrt ya sabe dónde y cuando se cometerá el próximo asesinato y allí irá para encontrase con el destino.

Obviamente no quiero arruinar la experiencia a nuevos lectores (o antiguos lectores, aunque este cuento lo he leído en al menos dos oportunidades, lo había olvidado por completo), porque además es una breve joya literaria, es un relato que, como muchos de Borges, están abiertos a más de una lectura y a más de una interpretación. 

Una que se me ocurre luego de releer el texto es sobre el destino, entendido como una concatenación de actos que llevan a un desenlace necesario. Algunos seres humanos tienden a pensar que nuestras vidas están ligadas a un propósito, que tenemos una misión que cumplir. Otros ven la inevitabilidad de lo que sucede, visto más bien como un punto al que fatalmente se llega. Sin embargo, y tomando como partida el relato de Borges, el “destino” puede ser también una manipulación de los hechos para hacerlos pasar como las circunstancias que nos empujan en una dirección que por error creemos nuestro destino, y que esa manipulación ha sido pensada para producir ese efecto. 

Jesus A. López Cegarra

_________________________________

Borges, Jorge Luis Cuentos Completos Vintage Español. Nueva York, 2011.


El Tiempo y su esencia

 Escapa de nuestra inteligencia, al menos por el momento, saber si alguna criatura del planeta entiende esa noción que llamamos “tiempo”. Ha...