En el relato “La Muerte y la Brújula”, una serie de asesinatos han tenido lugar. La hipótesis inicial sugerida por el comisario policial era es sencilla y prosaica: Robo, la víctima descubre al criminal y este se ve forzado al homicidio. Un crimen de menor monta escala cuando la identidad del autor de ser revelada puede tener consecuencias penales . Sin embargo, la aparición de un obscuro texto en la escena del crimen (“La primera letra del Nombre ha sido articulada”) lleva al detective Erik Lönnrt a proponer que el crimen podía tener otra explicación más compleja.
El relato de Borges tiene la estructura del relato detectivesco tradicional, estilo Sherlock Holmes: Hay un crimen rodeado de circunstancias extrañas, que solo una mente fría y preparada puede resolver, atendiendo esencialmente al uso de la inteligencia, el conocimiento empírico e intelectual (“bruscamente bibliófilo o hebraísta”) puede dar un verdadero orden en el caos.
Nuevos crímenes y sus características comunes con el primero dan la razón a Lönnrt: textos similares en la escena del crimen, lo impostergable del día en que tienen lugar (el día 3 del mes) y la representación de una figura geométrica formada por los distintos puntos geográficos en los que se cometieron los crímenes, sugieren más que estos tienen en común elementos místicos asociados al nombre de dios.
Ya con todos estos elementos en mente, con la deducción y dos sencillas herramientas (un compás y una brújula) Lönnrt ya sabe dónde y cuando se cometerá el próximo asesinato y allí irá para encontrase con el destino.
Obviamente no quiero arruinar la experiencia a nuevos lectores (o antiguos lectores, aunque este cuento lo he leído en al menos dos oportunidades, lo había olvidado por completo), porque además es una breve joya literaria, es un relato que, como muchos de Borges, están abiertos a más de una lectura y a más de una interpretación.
Una que se me ocurre luego de releer el texto es sobre el destino, entendido como una concatenación de actos que llevan a un desenlace necesario. Algunos seres humanos tienden a pensar que nuestras vidas están ligadas a un propósito, que tenemos una misión que cumplir. Otros ven la inevitabilidad de lo que sucede, visto más bien como un punto al que fatalmente se llega. Sin embargo, y tomando como punto el relato de Borges, el “destino” puede ser también una manipulación de los hechos para hacerlos pasar como las circunstancias que nos empujan en una dirección que por error creemos nuestro destino, y que esa manipulación ha sido pensada para producir ese efecto.
Jesus A. López Cegarra
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Borges, Jorge Luis Cuentos Completos Vintage Español. Nueva York, 2011.



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