Mostrando entradas con la etiqueta Premio Nobel de Literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Premio Nobel de Literatura. Mostrar todas las entradas

viernes, noviembre 18, 2016

De cómo Bob Dylan ganó el premio Nobel hace muchos años



En ocasiones, cuando algún sueño queda ahí en la memoria sin que se borre, trato de tomar algún pedazo de papel y escribir lo que sale. Y así tengo esas notas por ahí, desordenadas, inorgánicas, esperando un algo que no logro descifrar. En uno de esos sueños, que debí tener probablemente hacia 2005-2006, tal vez antes (no estoy seguro, pero por algunas notas posteriores, estimo que por ahí estuvo el momento) grupos de minorías y bohemios habían postulado a un músico autor de canciones poéticas al premio Nobel de Literatura… y lo había recibido efectivamente. En lo que escribí del improbable sueño decía textualmente “…pero lo conquistó (el premio Nobel) y todos celebramos su discurso al recibirlo, lleno de metáforas y ¡claro! Con el lenguaje ambiguo que atrae (ilegible, a pesar de ser mi letra).” En el sueño Dylan tenía otro nombre ( Comte Bleu o Blue), pero era él.



Por supuesto que cualquier lector de estas notas podrá pensar que deseo reivindicar “facultades adivinatorias” y nada está más lejos de mi intención. Es solo que al revisar esas notas, veía en la entrega del premio a un músico que escribía letras maravillosas llenas de poesía, un acto de reivindicación al mensaje que esas letras buscaban transmitir, que frente a “… otros candidatos de “mayor jerarquía” (viejos escritores que lo esperaban como recompensa a su obra), era casi impensable que estos bohemios pudieran hacer tanta bulla y lograr que ese ídolo que en ocasiones ora permitió [a otros] conquistar a una chica con sus suaves melodías y ambiguas letras, ora permitía alzarse y protestar contra cualquier cosa, lograra ese ansiado premio …” se imponía una visión distinta y revolucionaria contra un orden establecido injusto.

Aunque hoy día sigo creyendo que la justicia social es un bien preciado que la humanidad debe buscar. Pero ese Premio Nobel que hace años en sueños veía con burla como la aspiración, la coronación a viejos escritores que lo ansían como la culminación a una carrera, hoy en día veo como esa crítica proveniente del fondo del inconsciente como dura e injustificada.

Hay que empezar por entender qué hace un escritor y qué hace un músico.  Un escritor plantea su obra como algo orgánico que se inicia en su mente y se plasmará en un formato que tendrá forma de libro. Existe público, un consumidor de estos libros. Hay ciertos escritores que por la forma, el estilo, profundidad en los temas, contenido se les atribuye un carácter “literario”. Aunque la palabra literatura se usa para obras en cualquier rama del conocimiento (literatura médica, por ejemplo), el sentido que le da la Academia Sueca (y el que los amantes de la literatura atribuimos) es para quienes usan la palabra para darle una forma artística, en una novela, un poema, un ensayo. Reducir la literatura a lo anterior puede ser muy limitativo y hasta injusto porque excluye las obras de carácter oral e incluso, a músicos como el caso de Dylan.

Por otro lado tenemos a un músico compositor (¿letrista?) que conjuga la música con letras de variado contenido. Un músico igual será conocido y apreciado en la medida que lleve su obra a un formato reproducible (un CD, un archivo digital). Al igual que en el mundo de los libros, hay de todo, desde lo intrascendente y puntual impuesto por moda, hasta lo más elaborado y complejo, en donde nuevamente podemos colocar a un Bob Dylan, al dúo Lennon y McCartney, entre otros.

El premio Nobel de Literatura, desde su creación, ha premiado obras y autores “literarios” como definíamos anteriormente. No se coló por allí alguien de las características de Dylan. Más bien se metieron un montón de desconocidos, algunos sobrevalorados y otros ya olvidados. Y han dejado por fuera a un importante grupo de excelsos escritores entre los que contamos a Jorge Luis Borges, León Tolstoi, James Joyce, Julio Cortázar.

Bajo la lógica de quienes han recibido el premio, es difícil entender la decisión de la Academia Sueca. ¿Buscaba la sorpresa para atraer un nuevo público, para aparentar o mostrar modernidad? Porque con cualquiera de los anteriores ganadores, los que estamos afuera más o menos sabíamos a qué atenernos. Cuando concedían el premio, a los pocos días uno pasaba por alguna librería para ver exhibidos los libros del laureado. Pero con Dylan… se buscan los CD (hoy en día un formato con los días contados), se acude al “streaming”, a la descarga por internet, a “YouTube”… ¿Qué se premió, la letra, la letra con la música, la letra la música y la interpretación?, pues según la Academia, se lo merece por “(…) haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadounidense (…)” (sic).

Lo que me preocupa (una preocupación menor, pero preocupación al fin) que esta nueva tendencia pueda dejar por fuera a escritores que con toda justicia merecen el reconocimiento de Estocolmo. Hay dos nombres que me atrevo a sugerir: Milan Kundera y Paul Auster. ¡Proponga usted también los suyos!

Jesús López Cegarra

sábado, noviembre 27, 2010

El enemigo incómodo



“… él (Vargas Llosa) es intelectual, laureado, tal… yo soy el arañero de sabaneta”
Hugo Chávez
I
Mario Vargas Llosa fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura 2010. Le sobran méritos. Es uno de los autores más completos y versátiles de la literatura moderna. Su obra comprende casi todos los géneros literarios, ensayos, novelas, cuentos, teatro, artículos periodísticos, etc.; siendo además prolífico y variado en cuanto a temas y estilo: desde una novela cruda y depresiva, como la “Ciudad y los Perros”, hasta otras humorísticas y “ligeras”, como “La tía Julia y el Escribidor”. Tiene además una cualidad que envidio y no consigo: su constancia.

Su libro “Contra Viento y Marea” es probablemente el más interesante, no tanto desde el punto de vista literario, sino para apreciar su evolución como escritor, pero sobre todo como político. Allí vemos como se inicia con una marcada militancia de izquierda, que lo llevó a defender fieramente la causa de la “Revolución Cubana”, pasando por la angustia de cómo fracasaba el ensayo caribeño, hasta la ruptura total con el régimen cubano, luego del encarcelamiento y auto-confesión del poeta Heberto Padilla.

El tema Padilla es interesante. Por un lado mostraba que para el régimen cubano, las libertades individuales no tenían cabida en “su” socialismo. Por otra parte, reflejaba una posición inconmovible en Vargas Llosa: La libertad es un principio sobre el cual no se negocia. Esa Libertad, la entiende Vargas Llosa en un sentido amplio: Comprende todos los ámbitos de la actividad humana: la libertad creativa, la libertad individual, la libertad económica, política…. En la carta que le dirije a Fidel Castro para criticar la humillante auto-confesión de crimen de Padilla, Vargas Llosa le dice "(...) lo exhortamos a evitar a Cuba el oscurantismo dogmático, la xenofobia cultural y el sistema represivo que impuso el estalinismo en los países socialistas..."

Cuando en los años 80, un Alan García distinto al de 2010, pretendía estatizar la actividad financiera del Perú a trancas y barrancas, como un inicio a una manera de control social y limitación de la iniciativa individual, Vargas Llosa salió de su comodidad, para liderar un movimiento en favor de la libertad económica. En el Perú hubo un entusiasmo general: frente a la pobreza que prometía García con sus estatizaciones, se oponía un sector importante de la población, que consideraba esta iniciativa como un error a un país ya de por sí empobrecido y sitiado por el terrorismo maoísta de “Sendero Luminoso”.

Se le presentaba un reto a Vargas Llosa. Su mensaje se basaba en la transparencia de su mensaje…y el mensaje era claro, había que cambiar y modernizar las estructuras económico-sociales para sacar al Perú del atraso y convertirlo en un país próspero y moderno. Para ello pedía un “Mandato Claro”. Sin embargo, Vargas Llosa, completamente ingenuo en la actividad política, fue blanco fácil de los ataques arteros y de la demagogia. Por un lado, usaban pasajes de su obra literaria para hacerlo ver como un tipo peligroso y pervertido, y por otro lado, sus adversarios políticos prometían lo que era imposible cumplir. Ya se manejaba entonces un peligroso discurso anti partidos y la necesidad de hombres fuertes como solución a los males sociales.

Bajo estas condiciones, un desconocido ajeno a la tradición política de entonces se hace de la presidencia: Alberto Fujimori. Con un mensaje simplista en el que solo prometía pan y trabajo, gana las elecciones. Contó para ello incluso con el apoyo (tardío y desesperado en algunos casos) de los factores políticos, sociales y religioso que adversaban a Vargas Llosa. Ese Ingeniero desconocido instauró en América Latina el “ejemplo” a seguir: valerse de los mecanismos institucionales para arrebatar a la fuerza el poder e instaurar una dictadura, con las consecuencias negativas que tales métodos significan para la libertad.

Vargas Llosa salió de la escena política pública y escribió unas memorias, que además de bien escritas, aportan un importante insumo sobre lo que lo que es hacer política en Latinoamérica (El pez en el agua).

No obstante, la derrota electoral significó para Vargas Llosa, no solo un reimpulso de su carrera literaria, sino que también se convirtió en un defensor obstinado de las libertades económicas como factor fundamental del desarrollo económico.
II
Un poco más de un año atrás, Vargas Llosa fue invitado a Venezuela a unas jornadas organizadas por CECICE. Es obvio que tal causaría escozor en el gobierno de Hugo Chávez. Primero, los “medios alternativos” enviaron a su jauría de Pseudo-periodistas, que olvidando toda ética profesional y respeto, para acosar a su entrevistado (y como lo hacen habitualmente), bamboleaban el micrófono en la cara del incómodo, buscando cualquier reacción de éste, para hacer un escándalo.

A diferencia de otros, Vargas Llosa no cayó en la trampa. Más bien se le vio ingenuo. Por su cabeza probablemente no pasaba que era todo una trampa para hacerlo ver como un extremista intolerante, que al menor esfuerzo recitaba improperios contra negros, indios y cualquier otro grupo segregado. 

Chávez, quien no tolera que le roben protagonismo, invitó a Vargas Llosa a un debate, como los boxeadores que gritan “lo noquearé en el tercero”. Se le oía expresar risueño: “yo acepto en participar con él en un debate… a las 11 de la mañana los espero pues, ALO PRESIDENTE abre sus puertas, allí en el salón Ayacucho, vengan, sin evadir ningún tema, cualquier tema es válido, transmisión en vivo y si quieren en cadena nacional de radio y televisión, Telesur, sin barras”, repetía en su programa, ante las risas insulsas de sus aduladores.

Probablemente el Presidente se sentía sobre seguro. Vargas Llosa no aceptaría el debate. Pensaría el Señor de Sabaneta que la demagogia de izquierda (o las “izquierda demagógica) que él encarna es más fácil de vender (todo se regala sin exigir esfuerzo del receptor de las dádivas), que la libertad económica, que en principio supone iniciativa y esfuerzo. Pero ante la respuesta positiva a la confrontación de ideas, Chávez se refugió en la excusa de que él sólo era un soldado y que si quería debatir, lo hiciera con los intelectuales de la revolución “Lo único que yo hago, Vargas Llosa es humildemente poner las cámaras y el espacio de Aló Presidente, más nada, ahora va a decir que yo miento (por no aceptar el debate), estoy es ofreciendo un espacio”… luego comenzó a cantar “no me vas a provocar, no me vas a provocar, traqui traqui…”, ejecutando un bailecito sentado en su silla.

Lástima no tuvo lugar el encuentro. Hubiera sido un momento crucial para que los venezolanos y latinoamericanos pensáramos sobre qué es lo mejor para nuestro destino como naciones y como continente. En todo caso, a mí me quedó la impresión que el debate en un ambiente serio, sin tumulto y barras bravas, no era posible con Chávez.

III

Para el mundo de las letras, la distinción al Premio Nobel de Vargas Llosa es sobradamente merecida. Es difícil que alguien discuta los méritos. En el diario GRANMA se reconoció el valor artístico de su obra… Pero obviamente planteaban la “objeción moral” al premio “Lo que ha construido con la escritura lo ha ido destruyendo con su catadura moral, los desplantes neoliberales, la negación de sus orígenes y la obsecuencia ante los dictados del imperio. No hay causa indigna en esta parte del mundo que MarioVargas Llosa deje de apoyar y aplaudir”.

La reacción no podía ser otra, más aún cuando Vargas Llosa pasó de ser un entusiasta defensor de la Revolución Cubana a un crítico severo de la dictadura que allí se implantó.

Se demuestra con la posición expresada a través de GRANMA que el debate con algunos sectores se cierra, porque se utiliza la descalificación como argumento de fondo. Es claro que muchas de las ideas de Vargas Llosa son discutibles, pero es mediante la confrontación de ideas en un ambiente de libertad que se podrán encontrar soluciones viables para nuestros países.

Para mayor información ver:
http://www.youtube.com/watch?v=zSLV7Ju2sv0&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=qDkzSa2yDJs
http://www.armariolibre.com/index.php?option=com_content&view=article&id=13591:-cuba-rechaza-premio-nobel-de-mario-vargas-llosa&catid=47:cultura-y-farandula&Itemid=86
http://www.dailymotion.com/video/x9folv_respuesta-chavez-debate_news#from=embed&start=208
http://www.youtube.com/watch?v=aw6W9xGqfUk&NR=1

El valor de un Documental: Raygun Breaking Badly

 Cuando una obra audiovisual es etiquetada como “Documental”, en cierta manera se genera una expectativa de que estamos ante un análisis de ...