Cuando una obra escrita (una novela, un cuento) es llevada al cine, siempre habrá discusiones sobre si el director pudo captar la esencia de la obra impresa. No es extraño que en ciertos casos, el director se tome algunas libertades generadas de su propia interpretación de la obra o para su adecuación a un formato distinto.
La obra escrita y la cinematográfica son formas de expresión diferentes. Cada una con ventajas y limitaciones. En un libro, el autor puede extenderse en describir situaciones, detalles, lo que piensan los personajes, paisajes, ambientes…. No obstante cuenta con alguna restricciones, porque no puede utilizar el sonido y las imágenes. Hay que entender que la vista es un sentido esencial para entender lo que nos rodea. El cine, por el contrario, sí cuenta con imágenes y sonido, pero es casi imposible en fijarse de manera pormenorizada en detalles, porque el tiempo del espectador es limitado: no lo podemos retener por mucho tiempo. (Hace poco escuchaba un reportaje en la BBC, en el que se discutía como últimamente el tiempo de duración de las películas se estaba prolongando cada vez más.
Una de las explicaciones que sugirió es que con las nuevas imágenes digitales más realistas, se usa mucho de ese material en la producción).
No todos los libros buenos son llevados al cine. Algunos adefesios literarios generan un engendro cinematográfico. Un solo ejemplo es más que ilustrativo: “El Código Da Vinci”. No vale la pena entrar en mayores detalles.
Hay excelentes obras literarias con buenas, regulares y malas contrapartidas en el cine. Hay experimentos interesantes, como “Romeo+Julieta” de Baz Luhrmann. O versiones cinematográficas bastante fieles, como la trilogía de “El señor de los Anillos” de Peter Jackson, a pesar de ciertas licencias que el director se tomó, seguramente para ganar tiempo, pues las películas son ya de por sí bastante extensas.
Por supuesto cualquier lista sobre este tema será incompleta y en algunos casos injusta.
Por los momentos haré referencia a una gran novela, “El largo adiós”, de Raymond Chandler y la versión al cine de un gran director, Robert Altman.
Sobre la novela de Chandler son los elogios los que sobran. “El Largo adiós” es sin duda su obra más lograda y donde queda mejor definido su gran personaje: el detective privado Phillip Marlowe. Un personaje sarcástico, amargado y con un código moral propio sobre al que se apega estrictamente.
La película de Altman, aunque lleva el mismo título y el personaje principal se llama igual, los hechos narrados apenas evocan lo que realmente se desarrolla en la novela de Chandler.
No entro en mayores detalles para no desalentar a quien se quiera apreciarlas a ambas, pero llamo la atención sobre un detalle: En el libro hay (al menos… el lector entenderá el por qué hay varias muertes y suicidios. Pero en el suicidio de Roger Wade (el escritor), Altman dedidió cambiar un disparo por arma de fuego, por un chapuzón en el mar que le ocasionó la muerte… Lo peor es que esa muerte mediante un arma de fuego es una pieza importante para entender ciertos comportamientos y hechos esenciales de la trama de la novela. Pero este no es el único punto en el que Altman alteró los hechos en la novela.
¿Por qué Altman decide hacer unos cambios tan radicales? Pareciera que Altman dirigió una versión que le contaron sobre la novela, sin haberse tomado la molestia de leerla. Apenas hay cierta relación, muy vaga, entre ambas historias, pero la complejidad de la narración de Chandler. Como película tampoco fue de mi agrado. El Marlowe de Altman es una caricatura de su contraparte literaria.
A veces pienso que quienes producen el cine en Estados Unidos (al menos el cine comercial) evitan algunos temas para no herir cierta “sensibilidad” en el público que pudiera tener consecuencias en la taquilla. Parecen preferir que en cualquier historia que se cuente, cierto sentido de “justicia” prevalezca, y que el “bien” triunfe sobre el “mal”. La historia de Chandler no ofrece mayores opciones para un final feliz.
El caso de “El largo adiós” de Altman podría ser un ejemplo de esa hipótesis.
Espacio para opinar, escribir, inventar y crear sobre cualquiera de los temas propuestos: Literatura, Películas, Libros, Autores, pintores... Está abierto a la discusión sobre los tópicos del título o cualquiera otro relacionado que sea de interés para todos. Puedes enviar tu colaboración, remitirla a cegarra72@gmail.com
jueves, enero 10, 2013
martes, septiembre 25, 2012
El Poeta y la Revolución Mundial
Un viejo amigo (lo sigo llamado amigo, aunque tengo años sin saber de él, la última vez que hablamos fue para invitarle a mi matrimonio, que por cierto no asistió, lo que no es motivo de molestia) me contó una anécdota que vivió con el laureado poeta, Don Pablo Neruda.
Antes de hablar del poeta, tal vez conviene que haga memoria de mi amigo JRR. Eran los años 60 del siglo XX. Período de gran efervescencia mundial. La guerra mundial, los hippies y su individualista percepción del mundo. En Venezuela guerrilla urbana, intentos de golpes de estado de derecha y de izquierda, guerrilla urbana… (Bueno de esto no sé mucho pues era un niño en ese entonces), pero JRR lo vivió. Por lo que me contó, pertenecía al Partido Comunista de Venezuela, y entre sus actividades estaba el adoctrinamiento en los barrios pobres de Caracas.
En algún momento de ese turbulento período, vino el poeta Neruda a Venezuela. Se hospedó en la casa de Miguel Otero Silva, otro escritor de tendencia comunista, pero que (al igual que Neruda) disfrutaba los placeres mundanos. Los jóvenes universitarios de izquierda deseaban a todo trance que Neruda, una celebridad mundial, realizara un recital, hablara sobre la revolución mundial. Un espaldarazo del poeta era la chispa que encendiera esa sabana de paja seca que era el subcontinente iberoamericano. JRR, como líder universitario, fue el delegado para ¿convencer?, ¿invitar?, ¿reclamar? al poeta. Se presento en la casa de Otero Silva, y allí le explicó a la doméstica que le abrió las razones de su presencia. - Espere un momentico, seguramente le dijo. Allí esperó un rato largo. Salió nuevamente la doméstica y para decirle:
Pero JRR no se podía rendir. Era su tarea revolucionaria y además, con sólo explicar al poeta sus intenciones, este entendería y se alistaría a cumplir su parte. Se quedó allí afuera, esperando. De repente vio que el Poeta salía de la casa y se montaba en un vehículo con Otero y se largaban. JRR no entendió lo que pasaba. ¿Estaría el poeta durmiendo y por eso no lo encontraron… o bañándose?... pero ya estaba allí, no podía retroceder. Era cuestión de esperar ¿3-4 horas?, hasta que volviera. Así hizo. Lo esperó por un largo tiempo hasta que los vio regresar. Se apresuró a tocar el timbre de la casa. Abrió la puerta la misma señora. Le dijo que espera. Volvió para decirle:
- El poeta no se encuentra en este momento.
- Espere, le respondió, lo acabo de ver llegar, sé que está acá. Dígale que soy el Presidente de la Federación de Centros Universitarios. Que queremos invitar al poeta a dar algún recital y que nos hable. Que me dé cinco minutos para explicarle.
La señora le miró y le dijo:
- Espere un momento. Pasaron los minutos.
Alguien venía, no era la señora, sino un hombre con el ceño fruncido y en un tono molestó le dio le dijo:
- El poeta cobra en dólares.
Antes de hablar del poeta, tal vez conviene que haga memoria de mi amigo JRR. Eran los años 60 del siglo XX. Período de gran efervescencia mundial. La guerra mundial, los hippies y su individualista percepción del mundo. En Venezuela guerrilla urbana, intentos de golpes de estado de derecha y de izquierda, guerrilla urbana… (Bueno de esto no sé mucho pues era un niño en ese entonces), pero JRR lo vivió. Por lo que me contó, pertenecía al Partido Comunista de Venezuela, y entre sus actividades estaba el adoctrinamiento en los barrios pobres de Caracas.
En algún momento de ese turbulento período, vino el poeta Neruda a Venezuela. Se hospedó en la casa de Miguel Otero Silva, otro escritor de tendencia comunista, pero que (al igual que Neruda) disfrutaba los placeres mundanos. Los jóvenes universitarios de izquierda deseaban a todo trance que Neruda, una celebridad mundial, realizara un recital, hablara sobre la revolución mundial. Un espaldarazo del poeta era la chispa que encendiera esa sabana de paja seca que era el subcontinente iberoamericano. JRR, como líder universitario, fue el delegado para ¿convencer?, ¿invitar?, ¿reclamar? al poeta. Se presento en la casa de Otero Silva, y allí le explicó a la doméstica que le abrió las razones de su presencia. - Espere un momentico, seguramente le dijo. Allí esperó un rato largo. Salió nuevamente la doméstica y para decirle:
- El poeta no se encuentra en este momento.
Pero JRR no se podía rendir. Era su tarea revolucionaria y además, con sólo explicar al poeta sus intenciones, este entendería y se alistaría a cumplir su parte. Se quedó allí afuera, esperando. De repente vio que el Poeta salía de la casa y se montaba en un vehículo con Otero y se largaban. JRR no entendió lo que pasaba. ¿Estaría el poeta durmiendo y por eso no lo encontraron… o bañándose?... pero ya estaba allí, no podía retroceder. Era cuestión de esperar ¿3-4 horas?, hasta que volviera. Así hizo. Lo esperó por un largo tiempo hasta que los vio regresar. Se apresuró a tocar el timbre de la casa. Abrió la puerta la misma señora. Le dijo que espera. Volvió para decirle:
- El poeta no se encuentra en este momento.
- Espere, le respondió, lo acabo de ver llegar, sé que está acá. Dígale que soy el Presidente de la Federación de Centros Universitarios. Que queremos invitar al poeta a dar algún recital y que nos hable. Que me dé cinco minutos para explicarle.
La señora le miró y le dijo:
- Espere un momento. Pasaron los minutos.
Alguien venía, no era la señora, sino un hombre con el ceño fruncido y en un tono molestó le dio le dijo:
- El poeta cobra en dólares.
sábado, junio 30, 2012
Los Tres Mosqueteros, Una nueva lectura
¿Cuántos años desde que leí por primera vez “Los Tres Mosqueteros”?... Quince, veinte años… entonces era un joven adulto buscando nuevas lecturas que saciaran mi vida y mi apetito por la literatura. Tuve la suerte de encontrar este libro luego de ver por televisión (Sí, en la mediocre televisión venezolana con tan solo dos opciones) una versión llevada al cine de la obra de Dumas.
De todos los actores que interpretaron los personajes de Dumas, tres de ellos quedaron grabados en mi mente, Richard York y Faye Dunaway quedaron en mi mente (más Dunaway, con su belleza hipnótica), pero las actuaciones, la fuerza de las interpretaciones llegaron al fondo de mi ser .
Hoy en día parece fácil obtener cualquier obra literaria (incluyendo aquellas en el dominio público), pero en aquel entonces, conseguir libros trascendentes, como el de Dumas, era algo extraordinario.
La edición que me apañé, si mal no recuerdo, era de la biblioteca de unos amigos, que además tenían las obras completas de Knut Hansum (incluso hoy sus libros son una rareza, lástima que entonces no supe la grandeza de este autor). Creo que las 400 páginas me las devoré en menos de una semana… ¡Ah!, qué placer aquella lectura, la novela de aventura ideal. Además, los personajes tenían caras ya plantadas en mi imaginación. Cada escena tenía una correspondencia en algo ya vivido y disfrutado. Esa novela, en adelante, sería la cima del placer que un texto puede causar en una persona.
Pero a pesar de ello, el tiempo nos fue separando. En conversaciones, podía citar algunos de los episodios (vistos y leídos) de la novela… En los años 90 del siglo XX, hubo una nueva versión cinematográfica de esta obra, acompañada de una fuerte promoción apalancada en una canción interpretada por “Sting”… La nueva versión realmente era mediocre, un producto comercial, y cada uno de los personajes no era más que una caricatura desdibujada de sus contrapartes originales…, la interpretaciones de los personajes ejecutadas por Charlie Sheen, Chris O´Donell, Kiefer Sutherland, Oliver Platt y Tim Curry, especialmente este último, quien interpretó a un Richelieu invadido por una fuerte satiriasis, lejos del “Hombre de Estado” que a su pesar, Dumas dibujó.
La interpretaciones de estos mozos son para guardar en el más gris olvido…Fue una completa decepción… A tal punto que desde entonces perdí todo respeto por el cantante, a pesar de que “The Police” era de mis grupos de Rock favoritos, y por ello le tenía cierta consideración.
Pero rencontrarme de nuevo con esta gran novela de Dumas, tiene la emotividad de ver de nuevo a un amado amigo, luego de años sin verlo, de esos grandes amigos con quienes teníamos gran afinidad y que el tiempo no logró borrar las huellas del aprecio mutuo… Incluso viendo que con el tiempo, esos personajes, que en mi imaginación adolescente idealicé como modelos de justicia (visión inmadura del bien y el mal) pude verlos ahora llenos de defectos, pero no por eso, menos llenos de energía vital y dignos de mi más completo aprecio.
¿Dentro de 20 años, podré leer de nuevo esta novela y lanzar nuevas loas a esta gran creación de la mente humana? Espero que sí. Por lo pronto sólo puedo reiterar mi respeto por ese gran autor que fue Alejandro Dumas.
sábado, mayo 12, 2012
El Gran Gastby
Fue probablemente de lo mejor que escribió Scott Fitzgerald, aun incluyendo alguno de sus cuentos. En esencia trata sobre la vida el propio escritor que quiso vivir y escribir, vale decir, la vida de los ricos, de las clases altas, de las que él deseaba pertenecer, pero que solo lograba cuando la suerte le acompañaba y lograba dinero para desperdiciar.
Tal vez su idea era pertenecer por derecho y no como invitado. Pero de esa clase despreocupada hasta ignorante, Scott consiguió un retrato muy logrado.
Es novela corta, pero intensa, que solo revela lo suficiente para dejarnos conjeturas e interrogantes que la hacen más atractiva. Es una historia de amor muy particular. Jay Gatsby, un hombre misterioso, sobre quien se tejen toda una cantidad de historias, algunas de ellas sórdidas, sobre el origen de su inmensa fortuna.
El mismo Gatsby ayuda en la elaboración de esos cuentos. No en vano uno de sus socios es un extraño personaje, que entre sus negocios ¿fallidos? está el arreglo de la Serie Mundial de Beisbol de 1919, un episodio obscuro en la historia del deporte, y que aún hoy se oyen los ecos de ese escándalo.
Gatsby vive en una mansión, y aunque en ella se hacen fiestas todas las noches y acuden personas que ni siquiera son invitadas, pero igual van allá a bailar y emborracharse a su costa, Gastby parece desinteresado y ausente de todo lo que ocurre en su casa. Es un hombre rico y apuesto... Sin embargo, nunca deja de ser considerado un turbio advenedizo, aun entre esos gorrones que acuden a emborracharse en su casa.
Un nuevo vecino, Nick Carraway (quien es el narrador que usa Scott para el relato) se muda a su lado y Gastby parece interesado en él, en tenerlo de su lado… Las fiestas y ganar la amistad de Nick era parte de todo un plan elaborado para poder acercarse a Daisy Buchanan, una hermosa mujer que en algún momento fue su novia, pero esa relación debió terminar porque Gastby entonces era un pobre diablo sin recursos. Daisy por su parte está casada con Tom, un hombre tosco que tiene su amante, una mujer casada con un hombre apellidado Wilson.
El rechazo sufrido por Gatsby fue la motivación para hacer fortuna rápidamente, con lo que eso generalmente significa y que da lugar a la chismografía que se construye sobre su persona. Ese amor a Daisy, alimentado probablemente por el rechazo social, es lo que le da impulso vital.
Por intermedio de Nick, Gatsby y Daisy se vuelven a reunir y convertirse en amantes. Pero desde un principio se trata de una relación que debe terminar en tragedia. Las relaciones de indidelidad se entrecruzan y en cierto punto, estamos frente a situaciones sórdidas, cuando Gastby y Tom de disputan el amor (o tal vez la posesión) de Daisy.
La tragedia acompaña a Gatsby...Tom descubre la infidelidad de Daisy... Tom y Gastby se confrontan, casi como adolescentes, por el amor de Daisy, un accidente de tránsito inesperado da muerte a la amante de Tom...y una venganza errada sobre Gatsby por este hecho es el punto culminante de la novela.
La muerte de Gatsby revela mucho sobre la naturaleza humana, sus socios, las personas que acudían en masa a las fiestas en sus casa prefieren ignorar sus funerales. La propia Daisy prefiere continuar su matrimonio, eligiendo este destino patético con un ser despreciable. Es decir, todo ese esfuerzo de Gatsby por sobresalir para cautivar a la mujer que ama fue en vano, pues solo lo hundieron en la más absoluto desprecio y olvido.
Lo que realmente es magistral en la novela, es la forma como Scott utiliza el lenguaje, de manera que esas tramas enfermizas se transformen en pura literatura. No en vano es considerada una de las grandes novelas del siglo XX.
viernes, marzo 16, 2012
A Trick of the Tail -Genesis

Un amigo me envío un enlace con el video musical de la canción "A Trick of the tail".
Casi la había olvidado, a pesar de que tenía un ritmo pegajoso y las letras me las sabía de memoria. Estaba incluida en un album del mismo nombre, que en algún momento llegué a poseer.
"A Trick of the tail" no era cualquiera un álbum, era el primero de Genesis sin Peter Gabriel... Llenar ese espacio era un desafío.
Gabriel había dejado el grupo después de una obra emblématica en la carrera de Genesis: "The lamb lies down on Broadway". Un álbum conceptual, que creo nunca haber entendido. Sólo me gustaban algunas de sus canciones
Obviamente se trataba de una transición difícil, especialmente porque Genesis era en gran parte la teatralidad de Gabriel con sus disfraces y presencia escénica... Collins, buscó una nueva orientación. No repitió a Gabriel. Prefirió llevar al grupo por un sendero más rentable.
La banda cambió de el rock sinfónico de la época Gabriel por las melodías pegajosas compuestas por Collins, algunas hechas para bailar, otras para el sentimentalismo sensiblero.
En algún momento me gustaban los dos Génesis: el de Gabriel y el de Collins. Hoy en día apenas los soporto. Sin embargo, en ocasiones escucho "The Musical Box" y a pesar de que no hay mayor refinamiento en la canción, hay un poco más de deseos de innovar y de ser distintos.
Collins se encargó de crear música sólo para las masas. Ese es su legado.
lunes, febrero 13, 2012
La Fiesta Parisina

Hace unos días viajaba a casa de mis padres para atender algunos asuntos profesionales, y allá en mi vieja biblioteca encontré uno de los pocos libros que he leído y releído, por tener todos los elementos para ser una gran obra literaria.
De la obra de Ernest Hemingway hay mucho que se puede destacar, especialmente sus cuentos. Pero “París era una Fiesta” tiene sus cualidades especiales.
El título original en inglés es “The Moveable Feast”, pero para la traducción en español se decidió por “París era una fiesta”. No he logrado encontrar la justificación de tal cambio. Probablemente fue ideado para mercadear mejor el libro. O para darle al lector hispanohablante una idea del tema del libro: La “fiesta” era en París.
Hemingway vive en París en la década de los años 20 del siglo XX. Se dedica al periodismo para tener los recursos para ser escritor. Quiere y sabe que lo será. Termina renunciado al periodismo. Vivía al día, enviando cuentos a revistas. Recorre la ciudad para disimular el hambre. Se encierra en los cafés para escribir. Apuesta a las carreras de caballos para tratar de multiplicar sus escasos ingresos. Como compensación vive en la capital cultural del mundo y allí conoce alguna de las figuras más importantes de la literatura y el arte, muchas de ellas en vías de su consagración, otros en la espera de su momento.
En sus páginas aparecen James Joyce, Picasso, Gertrude Stein, Ezra Pound, Scott Fitzgerald… Los capítulos con éste último son probablemente los más memorables del libro, por su retrato del autor del “El Gran Gatsby”, hipocondríaco, dipsómano y autodestructivo, que aunque talentoso, y ya con la crítica a su favor, pareciera que no podía consolidarse como el gran escritor que se esperaba podía llegar a ser. (Un viaje que realiza con Scott Fitzgerald, qque prometía ser una jornada para la literatura, pasión común de ambos, se torna infinito y absurdo, de esos episodios en la vida que parece que no van a tener fin y que deseamos no haber estado allí nunca... Scott Fitzgerald es quien hace de ese viaje un infierno... Mas tarde, cuando esa pesadilla ha terminado, Henmingway decide, no solo continuar su amistad con Scott Fitzgerald, sino protegerlo para que continue su actividad creativa: "Si es capaz de escribir un libro tan bueno como The Great Gatsby, no cabia duda de que era capaz de escribir otro todavia mejor")
¿Es fidedigno el libro?. Probablemente no. ¿Trata con justicia a los artistas que aparecen en sus páginas?. Probablemente. No por eso deja de ser una gran obra. Hay humor, hay nostalgia en el libro, pero sobre todo literatura y celebración por la vida… a pesar de que el libro fue escrito en un momento crítico en la vida del autor. Vivía sus últimos años de vida, que terminaría con el suicidio.
domingo, febrero 05, 2012
Medianoche en París

I.
Tuve la oportunidad de ver “Medianoche en París” en un vuelo comercial, pero el cansancio me derrotó. Hubiera sido preferible haberlo hecho en esa oportunidad. Tendría en mi haber una decepción menos.
Hacía meses que no iba al cine. La rutina diaria (trabajo, hijos, obligaciones hogareñas) me lo impedían, pero un día mi esposa coordinó todo para poder ir sin preocupaciones. Elegimos ir a ver “Medianoche…” porque con Woody Allen no es posible equivocarse.
La crítica era favorable, con varios premios en su haber (Globo de Oro a mejor dirección y guion) y nominada incluso a la mejor película para los premios “Oscar” era la elección correcta, a pesar de estar encasillada como una “comedia romántica”, categoría que debe generar escepticismo si lo que queremos es ver buen cine.
Cuando llegamos la película había comenzado. Debimos esperar hasta la función siguiente. Por suerte había un restaurante cerca y aprovechamos para comer algo y beber vivo. No me imaginaba que esto sería lo más memorable de la noche.
II.
Comenzada la película, aparece el mozo Owen Wilson. Es un actor insípido y no le lucen los diálogos sarcásticos que Allen escribe para quienes los representan en pantalla. Allen ya está bastante mayor para hacer de novio de una hermosa y sensual Rachel Mc Adams. Si él hubiera interpretado el papel, no creeríamos que se trata de un novel escritor en búsqueda de su obra maestra. Para Woody, los tiempos de conquistar esas jóvenes chicas con pretendidas aspiraciones intelectuales que abundan en sus películas ya es cosa del pasado… Así que Wilson trata de calzar esos zapatos y no lo hace de manera convincente. No hay dudas, es un actor soso.
Por su parte, el papel de Carla Bruni es de relleno sin ninguna trascendencia y probablemente fue contratada para facilitar los trámites ante la burocracia francesa. Cualquier actriz de tercera de Hollywood pudo remplazarla.
III.
Aún no sé que fue lo que más me molestó de esa película. ¿Ese recurso infantil de que una persona está solo en la calle y lo invitan a subir a un vehículo y llega al París de los años 20? ¿O que los artistas e intelectuales que allí vivían son recreados con los más baratos lugares comunes que de ellos se conoce?, Un Hemingway tosco y casi idiota sin muestras de talento, una Gertrude Stein con actitudes maternales, Un Scott Fitzgerald cornudo y tonto y una Zelda medio loca y sin gracia, un Buñuel o un Dalí que se tragan un cuento de camino de Gil Peder (Owen Wilson), no porque sean surrealistas, sino porque son caracterizados como oligofrénicos.
A cualquiera que crea que esta película tiene algún valor, les recomiendo leer “París era una fiesta” de Ernest Hemingway, o la “Autobiografía de Alice B. Toklas” de Gertrude Stein. Luego de su lectura, se comprende que lo que hizo Woody Allen fue una muesca tonta.
IV.
Y no es que tenga algo en contra de Woody Allen. En su favor puedo decir que es uno de mis directores favoritos y cuando cayó en desgracia por su relación con su hijastra y ahora esposa Soon-yi, en mis conversaciones con amigos, me atrevía a defenderlo, aunque con tal humilde defensa pudieran endosarme las incómodas etiquetas que usaron para Allen.
He visto y disfrutado gran parte de sus películas, incluso aquellas que no tuvieron buenas críticas o éxito comercial. Pero "Medianoche..." no tiene nada de la fuerza (o el humor según el caso) de "Match Point", "Manhattan", "Annie Hall", o cualquiera otra de sus obras que lo han definido como uno de los directores más originales.
miércoles, junio 29, 2011
¿De qué lado está la ilegalidad? Cárceles en Venezuela

Desde que comenzaron los terribles sucesos de la cárcel “El Rodeo”, ubicado en las afueras de Caracas, me surgen varias reflexiones sobre lo que allí sucede. Lo primero que viene a la mente es ¿Qué clase de criminales son estos, que se imponen sobre sus compañeros, los someten, les cobran por un espacio para dormir, por seguridad, que además son dueños de una temeridad que raya en la locura, pues son capaces de enfrentarse al ejército de un país y resistir por varios días?.
Sin duda, siguiendo este orden de pensamiento, son unos seres peligrosos, que no sienten respeto por la Ley, los derechos de los demás y les importa nada la sociedad y la convivencia pacífica. Además, por lo que explican las propias autoridades, estas personas (que se hacen llamar “Pran”, acrónimo para “Preso, Rematado, asesino Nato”) están fuertemente armadas (armas de guerra, incluso), y lo que es más alarmante, muchos de los crímenes que aquejan a los venezolanos... se planifican desde esas instalaciones, utilizando internet, computadoras, teléfonos inteligentes, es decir, se valen de la protección de la cárcel y de la tecnología para seguir delinquiendo.
Entonces, es claro que los Pranes son unos forajidos, que merecen el peso pleno de la Ley...
No obstante, dentro de la maraña mediática alimentada por la polarización en Venezuela, existen una serie de aspectos que desentrañamos y que no pueden ser descartados. Lo primero es ¿Armas de Guerra?, como llegan Armas de Guerra a criminales que están pagando pena por sus faltas a la sociedad. ¿Cómo es que desde ahí organizan crímenes?, ¿Cómo es que cuentan con privilegios tecnológicos vedados para la mayoría que está fuera de esos espacios?
A estas preguntas, hay que agregar otras ¿Por qué viven 4000 almas en un espacio hecho para apenas 700? No hacen falta sociólogos, criminólogos o Abogados penalistas para entender que, si bien del lado de los presos hay actuaciones que violan la Ley y merece el repudio general; no es menos patente que de parte de las instituciones del Estado existe también un grado peligroso de, como llamarlo… ilegalidad… pues es el Estado, quien actúa al margen del ordenamiento jurídico, dejando por su cuenta y riesgo a quienes, juzgados por delitos, se supone que expiaran su culpa en esos lugares abandonados por Dios y por el hombre. Ya sabemos que estos antros no sirven sino para la más terrible degradación de quienes allí entran y en cuyo entorno los condenados casi que no tienen otra opción que convertirse en peligrosos y desalmados antisociales.
El problema carcelario (y la insensibilidad de la sociedad hacia el tema) no es nuevo. Ya en el pasado se sabía de hacinamiento, violación de derechos, presos que se defendían (o atacaban, según el caso) con “chuzos”… De hecho, por muchos años el infame “Retén de Catia” fue considerado el receptáculo del mal, a tal punto que el gobierno de entonces decidió su demolición, en lo que se anunciaba como nuevos tiempos en la política carcelaria. No obstante, el problema ya crítico devino en algo más cruento e inaceptable.
De esta crisis no puede venir sino una seria reflexión sobre el tema penitenciario. La sociedad en su totalidad no puede estar al margen de las discusiones para encontrar políticas que ayuden a la prevención, que se humanicen las cárceles, que se administre la justicia de manera recta y sin demoras injustificadas.
viernes, junio 10, 2011
Vargas Llosa y las Elecciones en Perú

Apenas han pasados unos días desde la elección presidencial en Perú. Fue una carrera reñida, en la cual el señor Ollanta Humala salió victorioso, entre otras cosas, por el apoyo decidido del señor Mario Vargas Llosa y su prole.
Según el Marqués Vargas, fue una victoria contra el facismo, que a su entender, representaba la Señora Keiko Fujimori, hija del ex-presidente Fujimori.
Vargas Llosa le atribuía a la señora Keiko maldades que eran imputables a su padre (golpe de estado, corrupción, irrespeto a la democracia y a las Instituciones). Comete Vargas un error imperdonable y que va en contra de la esencia y la individualidad de cada ser humano: Aseverar que Keiko, al ser hija de Alberto, debe pensar igual que este y dará un golpe de Estado y hará desmanes.
Por su parte Humala y su hermano tienen su prontuario: golpes de estado, muerte de policías, racismo, dinero recibido del señor Chávez como ayuda a su campaña...
Se especula que Alvarito Vargas será Embajador del Perú en España, una pequeña recompensa por un inmenso favor. Mario, por su parte pide que Fujimori padre vaya a una celda común.
Espero siceramente que el Marqués (y el pueblo pueruano, al menos un 51% de él) no se hayan equivocado. Que Humala hay hecho un serio acto de contricción, que haya dejado atrás la doctrina del "Etnocacerismo".
Por cierto que esta doctrina reivindica al no bien recordado gobierno de Velasco Alvarado, así como las nacionalizaciones de las industrias. Suponemos que el Marqués conoce estos antecedentes...
jueves, junio 09, 2011
ROCK, LEYENDAS Y RECUERDOS: Vida de Keith Richards

¿Qué más se puede decir de Keith Richards? Es uno de esas personas que han estado presente en la escena durante más de medio siglo. Miles de páginas se han escrito sobre su vida, sus excesos, su música, su permanencia en una banda (¿hay que decir que son los Rolling Stones?) de cuyos integrante se dice con sorna que son los “abuelos” del Rock: una especie de descalificación, porque el rockanroll es energía, juventud, rebeldía, inconformismo... cualidades que generalmente no atribuimos a un septuagenario...
De Richards además abundan leyendas, algunas de vieja data, pero otras de reciente aparición, como la que se encaramó (con sus casi setenta años) a un cocotero cayó de cabeza, parecía que iba a morir... pero el viejo gato de nueve vidas sobrevive y sigue dando conciertos... o esa que mezcló las cenizas de su padre con cocaína y las aspiró (hay algo de cierto… como en toda leyenda)... Hay una que cuando la recuerdo me desternillo de la risa: Periódicas transfusiones de sangre que se practica en Suiza para limpiar el cuerpo de las drogas consumidas y poder continuar como si nada.
Sus excesos no son un secreto, algunos están registrados en cámara: en internet se puede ver el documental “Cocksucker Blues”. Allí hay bastante para comentar... Pero tampoco es que el guitarrista haya negado su pasado... ha sido bastante explícito y abierto con lo que efectivamente ha sido de su vida... También ha querido aclarar todo aquello que es falso, con resultados escasos, porque la leyenda se impone.
Para mayor abundancia, Richards publicó una autobiografía.
“Life” (o “Vida”) va dando cuenta de muchos de los elementos que queremos conocer Richards, como artista y como ser humano: Su infancia, sus influencias musicales, sus primeros pasos en la música, cómo fue conociendo cada uno de los miembros, especialmente a Mick Jagger, con quien ha construido una relación profesional y artistica que, pese a parecer un matrimonio bien avenido, parece más un “matrimonio por conveniencia”. Y a decir del mismo Richards, el desencuentro comenzó hace 40 años porque... Jagger se acostó con la esposa de Richards, (la hermosa y sensual Anita Pallenberg) en la casa de estos, en el fragor de la producción de las canciones que luego integrarían “Exile on Main Street”. Es bueno aclarar que Anita era la mujer de Brian Jones (fundador de los Rolling Stones, expulsado luego por “problemas con drogas” y muerto prematuramente a los 27 años) a quien se la arrebató. Richards (¿por venganza?) se acostó con Marianne Faithfull, quien era mujer de Jagger.
La relación con Brian Jones fue una etapa difícil. Por lo que cuenta Richards, era un hombre acomplejado, que se creía (con razón o sin ella) el líder de los Stones y así lo hacía ver frente a productores, disqueras. Era de carácter difícil y problemático. Jones era talentoso, tocaba una variedad de instrumentos…pero el dúo compositor Jagger/Richards se convirtió en parte importante de la esencia del grupo... Además que los problemas de Jones con la justicia relacionados con la droga casi hace que los Stones desaparecieran... (Aunque los propios desmanes de Richards también colocaron en situación terminal a la banda).
Un hecho curioso: la mayoría la las canciones realmente reconocibles de los Stones son aquellas en las que Brian era aún parte de la banda
Richards nos cuenta mucho sobre el proceso creativo, sobre la búsqueda de un sonido propio, los músicos que lo marcaron. Sus adicciones y su lucha para librarse de las drogas… Su relación con Mick, que en apariencia cordial, pero llena de desencuentros. Los motes de “Brenda” y “Her Majestic” que Richards le endilga a Jagger, no son precisamente de cariño.
El libro es capaz de arrancar unas cuantas carcajadas, pero también es muy humano, especialmente en los temas personales de Richards. No pretende ser una apología, ni quiere pedir disculpas por nada… Simplemente quiere contar su vida como la recuerda.
domingo, mayo 01, 2011
Pronto desaparecerá la máquina de escribir
Leo en el periódico la última fábrica máquina que sobrevivía cierra sus puertas. Es una noticia aparentemente triste. Probablemente gran parte de las obras maestras literarias del siglo XX salieron a la vida a través de este instrumento.
La máquina de escribir, para un ciudadano del siglo XXI, puede ser apreciada como una de esas rudimentarias hachas del hombre de la prehistoria. Pero para una persona de mi edad, nacido a mediados de la década de los sesenta del cada vez más lejano siglo XX, la máquina de escribir era un instrumento relativamente moderno. De hecho en mis padres, en algún momento compraron una “eléctrica”, que además de la facilidad para escribir relativamente más rápido que las tradicionales (sus teclas apenas necesitaban ser presionadas para que marcaran el carácter solicitado) tenían una cinta adicional para borrar los errores. Mis amigos iban a mi casa para ver esa maravilla tecnológica trabajando. Eso fue a comienzos de los años 80.
Y durante ese tiempo, mi padre, que era un aficionado la modernidad representada las computadoras (era de las pocas personas que durante los años 60, 70 y 80 creaban programas… en tarjetas perforadas…), se compró una de las primeras PC disponibles en el planeta. Era una maravilla tecnológica… que tenía una capacidad de memoria risible para los estándares modernos.
Con el tiempo se llegó la transición a las computadoras. Yo, y varios de mis amigos con veleidades literarias, casi juramos mantenernos fieles a la “forma” como se debía escribir: con una máquina de escribir y con corrector “Typex”… No obstante, la modernidad, de manera inexorable, nos fue acorralando para que cada quien tuviera en su casa, su propia PC.
Por tanto la máquina de escribir se fue convirtiendo en un objeto obsoleto. Si bien, en los tiempos AC (antes de la computadora) eran una forma rápida y ágil para escribir, tenían un defecto que la computadora logró superar: los errores no se podían corregir sin afectar el documento final. Con las máquinas de escribir, un error era (y sigue siendo) costoso, especialmente frente a la Administración Pública: esta podía decidir de manera unilateral, que la corrección de un documento era un pecado imperdonable y por tanto objeto de ser inadmisible y sin valor jurídico. “Sin tachaduras ni enmendaduras” es el lema que debería figurar en las enseñas patrias.
No obstante ¿Es cierto que las máquinas de escribir desaparecieron y fueron sustituidas por las ubicuas y perversas computadoras?
Probablemente, esas máquinas de escribir estaban no estaban condenadas a morir... sino a evolucionar. La “evolución” les llegó en forma de una “súper máquina de escribir” representada por las PC: más rápidas, con más memoria, con funciones inimaginables para un artilugio que a la luz de hoy, luce primitivo.
Es curioso, pero las PC del siglo XXI mantienen un rasgo que representa una traza inconfundible: el teclado QWERTY.
Ese teclado era una novedad… a finales del siglo XIX: permitía escribir a dos manos y con menos probabilidad que los martillos que presionaban la cinta entintada que marcaba en la hoja se enredaran entre sí.
QWERTY es un vestigio que muy probablemente desaparecerá, porque no tiene ninguna función en las PC modernas. Probablemente sea el nuevo reto que los “modernos” nacidos en la era de las PC deban enfrentar… mientras sus hijos vean de manera natural una nueva disposición del teclado.
Las PC también morirán. Es un destino ya escrito. Ya se habla de súper dispositivos que, auxiliados por la nanotecnología… estén ubicadas en nuestro ojo… Una especie de lente de contacto que con un parpadeo o por emisiones eléctricas de nuestro cerebro sean capaces de hacer comunicarnos con alguien en otro país, reconocer a alguien que se nos aproxime, haga transacciones de cualquier tipo, escriban documentos mientras estamos sentados comiendo… y un largo etcétera…
Y es probable, que alguien de mi edad logre ver esos cambios…
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