viernes, diciembre 18, 2020

Ágata


Ágata subía al techo de una camioneta y de allí
Daba un ágil salto a una rendija estrecha en la ventana
Caminaba en silencio
Se acostaba en la cama
Cuando ya estaba por amanecer salía por la misma ventana
Para llevar su vida libre y sin ataduras afectivas
Allá afuera encontraba cariño en otros
Pero mi casa era su habitación
Hasta cuando me ausentaba
Por un día o una semana
Pero en raras ocasiones traía un regalo extraño
Maullando de una forma especial
Traía su presente
Alguna descuidada ave
Que olvidó que la muerte
Sorprende en cualquier lugar



La Muerte y la Brújula – Jorge Luis Borges

 En el relato “La Muerte y la Brújula”, una serie de asesinatos han tenido lugar. La hipótesis inicial sugerida por el comisario policial er...